La Giralda

La Giralda

viernes, 25 de mayo de 2007

El Pabellón de Hungría


El Pabellón de Hungría fue uno de los edificios más atractivos de la Exposición Universal de Sevilla de 1992, en su interior se encontraba el árbol de la vida, un roble seco del que podían verse sus raíces bajo el suelo transparente.

Finalizada la muestra universal, el edificio se convirtió en el Pabellón de la Energía Viva, iniciativa pionera en España en la divulgación de las energías renovables, creado en 2002, obtiene gran éxito de público sobre todo entre los jóvenes, enmarcado en los proyectos de I + D de Cartuja 93.

El pasado 31 de enero cerró sus puertas por decisión empresarial a pesar de su popularidad y del reconocimiento obtenido por su labor pedagógica. Y si ya resulta desafortunada esta decisión, ahora corre el riesgo de sucumbir bajo la piqueta.


La Asociación en Defensa del Patrimonio (Adepa) ha enviado un escrito a la Consejería de Cultura para su protección y evitar que sea demolido.

El edificio, construido en madera y pizarra, es obra del arquitecto húngaro Imre Makovecz y una auténtica joya de la arquitectura en madera que merece ser respetado como herencia de un acontecimiento tan significativo para la ciudad de Sevilla como fue la Expo'92.

viernes, 11 de mayo de 2007

El Pabellón del Futuro


El Pabellón del Futuro de la Expo'92 fue uno de los edificios más emblemáticos de la muestra universal y a mi particularmente uno de los que más me gustó, tanto por continente como por contenido.

El pabellón albergaba, a su vez, cuatro recintos expositivos diferenciados: Pabellón del Medio Ambiente, de la Energía, de las Telecomu-
nicaciones y del Universo. Sus contenidos eran de corte científico, pero asequibles por su carácter divulgativo.

Gracias a la V Feria de la Ciencia que se viene celebrando hasta mañana, he podido ver de nuevo este recinto, tras el cierre del Parque de los Descubrimientos en 1995. He sentido una nostalgia terrible, 12 años después de mi última visita...

Espero y deseo que el Pabellón del Futuro sea reflotado y recuperemos uno de los activos de la Expo'92 que más expectación levantó.

viernes, 4 de mayo de 2007

La Plaza de Santa Marta


Si paseamos por la Plaza de la Virgen de los Reyes probablemente sólo tengamos ojos para mirar la Giralda y la Catedral Hispalense, pero en un rinconcito se adivina una calleja que a primera vista no nos llamará excesivamente la atención, si nos adentramos en ella nos llevaremos una agradable sorpresa, encontraremos al final de la misma una recoleta plaza, con una atmósfera sugerente, de encantamiento, mágica...

La Plaza de Santa Marta se esconde tras la fachada del Convento de la Encarnación, su nombre se debe al antiguo Hospital de Santa Marta que allí existió y que fue fundado en 1385 por Fernán Martínez, arcediano de Écija.


Casi dan ganas de decir "¿se puede?" cuando nos encontramos en el arco que da acceso a la misma, como si estuviéramos entrando en un lugar sagrado y molestáramos a los mismos dioses que, sin embargo, nos acogen con estruendoso silencio, el mismo que debemos tener para oír, oler y ver, en uno de los rincones de mayor belleza de la ciudad de Sevilla.


Una pequeña cruz de piedra en su centro nos muestra a Cristo Crucificado por una cara y una imagen de la Piedad por la otra, obra del autor jiennense Diego de Alcaraz que data de 1564, la escoltan naranjos y jazmines, testigos del rapto de Doña Inés por Don Juan Tenorio, según cuenta la leyenda...


Se sale por donde se entró, y no olvidemos, justo al cruzar el arco, alzar la vista y descubrir al Giraldillo de la mano de la espadaña del Convento de la Encarnación, con el ciprés como testigo de este curioso hermanamiento.

martes, 1 de mayo de 2007

El Puente de Triana


El Puente que vino de París...

Pues sí. El Puente de Isabel II (a la sazón reina de España) vulgo Puente de Triana, fue construido en 1852 por los ingenieros franceses Ferdinand Bernadet y Gustav Steinacher.

Anteriormente a esa fecha el río Guadalquivir se cruzaba por el llamado Puente de Barcas (formado por barcas fijadas sobre las que se sustentaban tablones de madera), este fue el único nexo de unión entre las dos orillas de Sevilla y cuya existencia se remonta a 1171, realizado a instancias del califa almohade Abu Yucub Yusuf. Debido al material de construcción, la madera, debía ser constantemente reparado.

El nuevo puente de hierro supone, de forma obvia, un homenaje a Antoine Rémy Polonceau, ingeniero francés autor del puente del Carrusel de París o de los Santos Padres y construido en 1834. Puente que nadie que vaya hoy a París va a encontrar en las inmediaciones del Sena porque fue demolido en 1931. Al menos hace seis años no estaba...

Sin embargo, para los parisinos que visiten Sevilla y tengan la suerte de venir con sus abuelos, éstos podrán ilustrarles de que dicho puente, bueno, el mismo no, se encontraba en París...
El amigo Van Gogh, Don Vicente, da prueba fehaciente de la existencia de dicho puente en la capital francesa en su obra "El Puente del Carrusel y el Louvre" realizada en 1886.


-¡Anda mira! ¡Si Van Gogh estuvo en Sevilla!

- ¡Que no hombre que no! Que eso es París.

- París so mamarracho... pero, ¡no ves el Puente de Triana!


Te recordaré siempre, alado puente,
Al amor sosteniendo su afán mozo,
cuando llevaba a mi costado el gozo
de un rubor de muchacha adolescente.

Toda Trianas de gracias, esplendente …
Sevillas de aderezos … sobre el trozo
de temblor y de espejo que era el pozo
del agua en un resol iridiscente …

Hoy, en la tarde, puente, que te veo
por el taller de ajorcas tan ceñida,
de pulseras que celan tus pilares …

Recuerdo aquel amor y lo recreo,
que al otorgarse en labios a mi vida,
¡llevó el agua rubor hasta los mares!

Antonio Milla Ruiz